Qué ocurre con las hipotecas multidivisa

Este tipo de productos causan gran controversia desde la famosa crisis del año 2008, momento en el que las cuotas hipotecarias multidivisa aumentaron de manera alarmante como consecuencia de la devaluación del euro.

Todavía a día de hoy, seguimos pagando las consecuencias del estallido inmobiliario causado por la gran crisis.

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Un producto financiero que dispone de diversas dificultades

Es por ello que continúan los juicios y las numerosas sentencias acumuladas, no sólo en nuestro país, sino también en el resto de Europa. Finalmente, se ha llegado a una conclusión muy importante, y es que las entidades bancarias no siempre ganan y es necesario que existan diferentes mecanismos con los que poder fiscalizar todas las malas prácticas que dichas entidades llevan realizando desde hace más de una década.

A lo largo de todo este tiempo, los usuarios conocen de sobra términos como las cláusulas suelo, las cláusulas de gastos, las cláusulas de vencimiento anticipado, las cláusulas de intereses de demora, y por supuesto, las hipotecas multidivisa, entre otros.

Cuando hablamos de hipotecas multidivisa, nos referimos a un instrumento financiero, más conocido como un préstamo hipotecario suscrito en euros, en este caso cabe destacar que se especifica su equivalente en la moneda que se quiera escoger. Por ello, el pago de sus cuotas no se lleva a cabo en euros, sino en la divisa que se ha escogido previamente.

Es decir, la deuda hipotecaria cambia teniendo en cuenta la fluctuación que experimente la moneda que hayamos escogido para ello, además de la relación que dicha moneda tenga con la cotización del euro. A priori se trató de una circunstancia que parecía beneficiosa, no obstante en el momento en que se dio la crisis económica del 2008, las cuotas hipotecarias aumentaron de una manera alarmante a consecuencia de la devaluación del euro con la divisa escogida.

Dentro de la legislación española, tiene lugar la libertad de pacto. Esta dispone de una sola limitación, y es que los acuerdos que se encuentren reflejados en un contrato no deben, bajo ningún concepto, ser contrarios a la ley, a la moral o al orden público.

La primera vez que un caso como este se llevó hasta el Tribunal Supremo, fue el 15 de noviembre de 2017, cuya sentencia señaló diversas cuestiones fundamentales. Y es que la cláusula por la que se establece la referenciación de la cuota hipotecaria a la divisa extranjera, debe siempre superar los controles de transparencia pertinentes.

Teniendo en cuenta esto, el Supremo aclara que este control de transparencia debe ser reforzado, por lo que no solamente debe expresar la cláusula multidivisa de forma clara gramaticalmente, sino que también debe explicarse de tal manera que los propios consumidores puedan prever las consecuencias de una contratación semejante.

En definitiva, la hipoteca multidivisa es un producto financiero realmente complejo porque supone una dificultad para el consumidor medio, sobre la comprensión de alguno de sus riesgos.

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